Nuevo Obispo Auxiliar

S. E. Mons. Vicente Horacio Saeteros Sierra

Queridos hermanos en el Señor:

El Santo Padre Francisco ha nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Portoviejo y titular de la antigua sede de Rusuccuru (Mauritania Cesariense), al Reverendo Padre Vicente Horacio Saeteros Sierra, sacerdote de nuestro presbiterio, Vicario General y Párroco de la Catedral “Jesús el Buen Pastor” de Portoviejo. Es el cuarto obispo manabita en nuestra historia y el segundo al servicio de esta misma Iglesia particular.

Agradezco particularmente al Santo Padre esta deferencia, a menos de seis meses de haber asumido como tercer arzobispo, y por haberla concedido – como un don a nuestra Iglesia – en el contexto de esta difícil situación social y sanitaria que vivimos. Y no menos, por supuesto, por tratarse de un pastor de nuestra tierra, formado en nuestro seminario diocesano y ordenado en su primera promoción, después rector del mismo y que, como sacerdote, ha servido pastoralmente en variadas zonas de nuestra arquidiócesis.

El servicio episcopal es un servicio humilde. Su sentido no es otro que el de favorecer, en todos los bautizados y en todos los hombres, llamados al bautismo, la acción del Espíritu Santo, de modo que, convirtiéndose en verdaderos discípulos del Señor, “vayan y den fruto, y su fruto permanezca” (Jn 15, 16).

Para esta misión es propio del Obispo, sucesor de los apóstoles, confirmar a sus hermanos en la fe y fortalecer la unidad de la familia de la Iglesia, tanto en el ámbito universal como en la porción particular a cuyo más inmediato servicio se encuentra destinado. Siempre en comunión con el Colegio episcopal – del cual es miembro – y particularmente con su cabeza, el Sucesor de Pedro. Y, por ello, en comunión con toda la Iglesia Católica y su Tradición. Porque sin fe completa no puede haber dinamismo, sin arraigo en la Tradición no puede haber crecimiento y sin caridad en la verdad no puede haber vida nueva.

El único sentido de este nuevo don de un Obispo Auxiliar para nuestra Iglesia en Manabí, no es otro que el de fortalecer la misión de nuestra Iglesia, de modo que sean, cada vez más, quienes acojan de corazón el reino de Dios, el cual, en Cristo, se encuentra ya presente “en medio” de nosotros (cf. Lucas 17, 21).

Agradezco sinceramente a monseñor Vicente por haber aceptado este llamado del Señor a través del Santo Padre. Implica una verdadera entrega y una gran renuncia, lo sé bien. Sin embargo, también es verdad que no debemos “mirar hacia atrás” quienes, indignamente, hemos recibido este “arado” en nuestras manos de parte del Señor  (cf. Lucas 9, 62).

Puedo asegurar que el nuevo Obispo Auxiliar encontrará siempre en mí, demás de todo mi apoyo y colaboración para su nueva misión, la presencia de un hermano y un amigo, como debe ser entre los que estamos llamados “a conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz” (Efesios 4, 3).

Estoy muy contento, por supuesto. Que todo sea para bien.

Los invito a todos, hermanos sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, colaboradores laicos en la labor de la evangelización y queridos fieles que hacen presente el reino de Dios en su hogar y en su trabajo, a unirse a esta alegría de nuestra Iglesia. Y, con esta ocasión, a renovar nuestro compromiso con la Iglesia, ya que todos “fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo” (1 Corintios 12, 13).

La consagración episcopal está prevista para el sábado 15 de agosto, Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María. La Madre de Dios, con su asistencia maternal, ayude al nuevo Obispo a hacer siempre lo que el Señor diga (cf. Juan 2, 5).

“Nada me da mayor alegría que mis hijos caminen en la verdad” (3 Jn 3).

Por una Iglesia Plantata iuxta rivos Arraigada en el Señor

+Eduardo Castillo Pino

Arzobispo

Portoviejo, 16 de mayo de 2020

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