Rifa diocesana 2019

“Solidaridad es compartir con amor”

Colaboración en el sostenimiento de nuestra arquidiócesis
con la Rifa diocesana 2019

Domingo 24 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo Rey,
Día de la Iglesia Católica en el Ecuador

Queridos hermanos sacerdotes y religiosas, fieles laicos colaboradores en la labor pastoral de la arquidiócesis:

Nuestra Iglesia particular está llevando, desde hace varios años, un camino pastoral que se quiere caracterizar por la comunión, la participación y la misión. Pero esto sólo es posible, lo sabemos, si se traduce en actos concretos, y si estos, a su vez, configuran una espiritualidad y un modo de actuar – en cada bautizado y en todo el pueblo de Dios – de acuerdo a ese camino pastoral.

Se ha logrado mucho, ciertamente. Sacerdotes, religiosas y laicos de nuestras comunidades ofrecen, cada vez más, su tiempo, su atención y su aprecio a las iniciativas para llevar un camino compartido como Iglesia particular (plan común de pastoral, encuentros frecuentes de trabajo y fraternidad, iniciativas misioneras concretas, cursos de formación, fluida comunicación, etc.).

Dentro del ámbito de la participación y la corresponsabilidad, contamos desde hace unos años, a nivel diocesano, con la acción de la rifa diocesana en la Solemnidad de Jesucristo Rey, “Día de la Iglesia Católica en el Ecuador”, que este año es el Domingo 24 de noviembre. Esta rifa, junto con los aportes mensuales fijos de las parroquias, constituye la única contribución diocesana al sostenimiento de la curia arzobispal (el sostenimiento del seminario mayor no entra aquí), la cual, además de los servicios ordinarios para el funcionamiento de la administración de la arquidiócesis, asume, por ejemplo, la ayuda a todas las religiosas en servicio parroquial, los aportes a los sacerdotes estudiantes en el exterior y los subsidios para los cursos de formación (pues ningún curso logra cubrirse solo con las inscripciones). Agradezco de corazón la positiva respuesta de los años anteriores, consciente que para todos implica un esfuerzo, pero que asumimos desde el sentido de corresponsabilidad.

Para este año, se conserva el mismo número de boletos (75.000), distribuidos de la misma manera que años anteriores. Y el sorteo se realiza por medio de ánfora, el domingo 24 de noviembre, al final de la misa televisada de la catedral de las 08h00.

El producto de la rifa diocesana representa alrededor del 14% del presupuesto de la curia y los aportes mensuales fijos de las parroquias el 18%; entre ambos, pues, hacen el 32%. Las participaciones accionarias e inversiones financieras, – que hemos logrado incrementar – suman, a su vez, el 33% del presupuesto. Este año también hemos conseguido que el centro comercial “Pasaje Portoviejo”, luego de años de pérdidas, logre aportar hasta el 10% del presupuesto de la curia, algo muy positivo. Por todo ello, el déficit anual de la curia diocesana, que hasta hace poco ascendía hasta cerca del 50%, ha bajado al 25%. Entre todos, pues, – aunque todavía estamos en “rojo” – vamos sacando adelante a nuestra arquidiócesis.

Tengamos presente que se trata del sostenimiento de nuestra Iglesia particular, y – humanamente hablando – de su futuro… Estamos trabajando en ello con gran dedicación (procurando reducir determinadas cargas, resolver problemas venideros y asegurar la sostenibilidad de gastos ordinarios), y la colaboración de ustedes será de estímulo para seguir adelante. Los animo, pues, a apoyar con generosidad y actitud positiva, también este año, nuestra rifa diocesana, y de compartir esta corresponsabilidad con todos los agentes de pastoral.

Por otra parte, escuchando la opinión de muchos, hemos decidido que ya no se realice la colecta “5 Panes, 2 Peces”, pues la misma coincidía tanto con la fecha como con los objetivos de la rifa diocesana, todo lo cual confundía, además de no haberse logrado aportes significativos a través de esta colecta, probablemente por la realidad de las demás colectas obligatorias, a nivel de la Iglesia, a lo largo del año. De esta forma podremos concentrar esta “campaña” de sostenimiento completamente en la rifa.

Estamos en el “Año de la Solidaridad”, el último de “Primera Etapa”, que es la de “experiencia comunitaria”. Y la corresponsabilidad económica es también un aspecto de todo ello, en el que todavía podemos crecer, en “ambas direcciones». El Señor no dejará de proteger a su Iglesia, como siempre lo ha hecho, si cada uno renuncia a pensar solamente en sí mismo.

Reciban un fraterno abrazo en el Señor. Cuento también con sus oraciones.

Portoviejo, 3 de septiembre de 2019

+Eduardo Castillo Pino
Obispo tit. de Tarasa de Bizacena
Administrador Apostólico

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