En un ambiente de profunda devoción y comunión eclesial, la Arquidiócesis de Portoviejo celebró la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi), una de las festividades más significativas del calendario litúrgico. La Santa Eucaristía, que tuvo lugar en la Catedral Metropolitana, fue presidida por el arzobispo y concelebrada por el clero de la zona pastoral, congregando a una multitud de fieles que se unieron en un mismo espíritu de adoración y acción de gracias ante el misterio del altar.
Durante la Santa Misa se vivió un momento de gran trascendencia para la vida eclesial de la ciudad, al llevarse a cabo el rito de institución de nuevos Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión y la renovación del compromiso de aquellos que ya servían de esta forma. Estos laicos, pertenecientes a diversas parroquias de la urbe, recibieron la bendición y el envío oficial para asistir en la distribución del Pan de Vida y llevar el consuelo de la Eucaristía a los enfermos y necesitados, convirtiéndose así en prolongación de la caridad eclesial en sus respectivas comunidades.
Al concluir la liturgia, la fe se desbordó por las calles de la ciudad en una multitudinaria procesión que acompañó el andar de la Sagrada Custodia bajo el palio de honor. Entre cantos, oraciones y manifiesto fervor popular, el pueblo de Dios escoltó el Cuerpo de Cristo hasta llegar al Santuario de Nuestra Señora de La Merced; allí, en un clima de recogimiento, se impartió la bendición solemne con el Santísimo Sacramento sobre toda la feligresía, coronando así una jornada de gracia y pública manifestación de amor eucarístico.

